viernes, 12 de junio de 2009

Un Homenaje a los Días Felices... Años 60`s y 70`s en la Bogotá Contemporánea






























Dentro de las múltiples opciones que nos ofrece la Bogotá nocturna, encontramos una opción única para pasar un momento agradable con amigos y familiares, en un lugar donde se puede cenar, tomar algo, y hasta beber. Todo en un ambiente tranquilo, bohemio y con las mejores canciones de decadas de las más recordadas...sesentas y setentas...


'''---...CrÒnIcA dE lA nOcHe...---'''


Eran las 7:40 PM de un jueves como cualquier otro de nuestra ciudad. El frío calaba los huesos, pero después de una ronda nocturna por la zona circundante a la Universidad Pedagógica, nos encontramos con este lugar discreto, con un aura azul por las luces de neón que lo adornan, y con una apariencia de los años setenta que nos remite de entrada a aquellos años.


Entramos, y la experiencia de Ángela, quien ya había venido en ocasiones anteriores, nos sugirió una mesa cercana a la ventana, que daba a la sala de entrada donde también había algunas mesas. Las paredes, llenas de afiches de funciones de teatro de tiempos pasados, obras de arte con títulos en otros idiomas, afiches de Warhol, Marilyn Monroe, Elvis Presley, The Beatles, era lo representativo del lugar; algunos afiches y fotos restantes un poco menos conocidas, la atmósfera se completaba con mesas y manteles de cuadritos rojos, emulando a los de la época, cultura cimentada en la nostalgia; una Rockola al mejor estilo del video de cualquier -love song-, y por supuesto, una barra con la correspondiente cava de madera y los vasos pendiendo del techo.



Una canción conocida de Ana y Jaime nos recibió al entrar, y luego Nino Bravo, Rafael y otros tantos se encargaron de acentuar esta nostalgia que, aunque nos es ajena, nos invadía como el vino caliente, recordándonos unos días felices a los que no tuvimos la fortuna de pertenecer. El mesero, que se encargaba de dar el toque final al ambiente familiar y bohemio, se acercó vestido de acuerdo a aquella atmósfera y nos ofreció un menú lleno de múltiples opciones: se puede cenar, tomar algo ligero, como onces o algo pequeño, y también beber. Los nombres de cada una de las opciones eran más alusivos aún: Coctel Che, Batido Marilyn, Sandwich del Muro, Pollo a la Joplin, un plato con pescado llamado Rafael… La última opción, la de beber, resultó ser la más indicada para dos estudiantes con casi 20 años, con un gusto que se parece más al de alguien de cuarenta. Pedimos un Pitcher, una jarra de 3 cervezas y pico con un trago de vodka: Oh, sorpresa, el Happy Hour nos otorgó una segunda jarra...



La buena música trae miles de recuerdos, tanto que dos personas que no tienen mucho tema en común pueden encontrarlo fácilmente. La conversación además, se desliza fácilmente en un ambiente tan acogedor. Luego de terminar la primera jarra, un viaje al baño femenino (por el reconocido poder diurético de la cerveza ;) ), nos mostró su título: Marilyn`s ... Muy original, como el resto de las instalaciones... el de los caballeros, por supuesto: Elvis`s.



Al regresar a la mesa, una hoja de papel nos brinda un toque, una lista entera de canciones se desliza desde nuestras memorias influenciadas por nuestros padres a través del lápiz…Bueno, ya antes nos habían complacido con "La Bohème” de Charles Aznavour...en francés, para agregarle nostalgia; Entre las que escribimos estaban "Crazy little thing called love” de Elvis, "Te Quiero, te quiero - Nino Bravo", "Ojalá - Silvio Rodriguez", "Michele - The Beatles", "Natalie - Hermanos Arriaga..."



Esperamos que sonaran nuestras canciones. La ronda empezó con Ojalá, que cantamos a todo pulmón, claro, y luego vino "Michelle...ma belle...", el video, una de aquellas legendarias presentaciones de los Beatles. Ya estaba cercana la hora de irse, casi las 10 de la noche, dos jovencitas como escapadas de su mansión, era hora de regresar.



El dueño del lugar se acercó a ellas y les dirigió algunas palabras de asombro, al parecer no dejaba de resultarle muy curioso ver a dos tan jóvenes con aquellos intereses musicales, siempre resulta extraño que en vez de dedicarnos a escuchar otros ritmos nada históricos, escojamos escuchar los artistas de nuestros padres. Aquel hombre parecía sorprendido de vernos allí, y nos aconsejaba otros títulos y más videos.



La cuenta cancelada, y las dos muchachas se ven salir un poco más felices de lo que entraron (una jarra cada una...) Un llamado y amabas se devuelven, el dueño que les daba un recuerdo hermoso de su estadía en el lugar, un CD con dedicatoria propia, con canciones como las que nos hicieron asistir a escucharlas.



Salimos, finalmente, una gran velada gracias a aquel nuevo descubrimiento. El lugar perfecto para aquellos nostálgicos, solitarios, bohemios, intelectuales, filósofos, amigos, curiosos...


Editado y corregido por Aleg®


La recomendación personalizada a conocerlo. Su nombre: Caffe Espresso, ubicado en la Cll 75 Nº 14 - 26 Bogotá, Colombia; su página web http://www.caffeespressobogota.com.




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